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UNO

Contacto cara a cara con seres de los OVNIs

Una experiencia real de conciencia,
contacto y transformación humana

Una experiencia real de contacto y conciencia.

UNO es la traducción al español del bestseller ONE, que ha recibido decenas de reseñas de 5 estrellas en Amazon en su edición original en inglés.
 

Un testimonio real que trasciende el misterio de los OVNIs.

Se ha dicho que, el día en que comprendamos que no estamos solos, ocurrirá una de las mayores revoluciones en la historia de la cultura humana.
 

Mis encuentros con los visitantes relacionados con el fenómeno OVNI me mostraron una realidad completamente diferente de todo lo que conocía. Fue un encuentro con lo absolutamente desconocido, y durante aquella experiencia llegué a temer por mi propia cordura.
 

En ese momento, no podía comprender racionalmente lo que estaba ocurriendo. Intentar entender plenamente aquella experiencia se convirtió en el proyecto de toda mi vida.

La comunicación con los visitantes no ocurrió mediante palabras ni lenguaje alguno. Compartieron conmigo su conciencia. Me permitieron experimentar sus pensamientos, sus emociones, su existencia y su percepción de la realidad.
 

Durante ese estado de conciencia compartida, pude observar quiénes somos realmente desde una perspectiva completamente distinta a la humana.

El encuentro comenzó con un miedo profundo. Pero al atravesarlo, experimenté el contenido más significativo y transformador de mi vida.
Una experiencia que finalmente me llevó a escribir este libro.

En la primera parte de UNO relato el encuentro exactamente como ocurrió, así como el impacto físico, psicológico y emocional que siguió después.
 

La segunda parte fue escrita tras más de treinta años de reflexión y comprensión gradual de la experiencia y del significado de aquella comunicación. Con el paso de los años, la experiencia de aquella conciencia abstracta comenzó a aclararse, y sus múltiples capas terminaron uniéndose en una visión más amplia y completa.
 

A lo largo de este proceso, los visitantes han continuado ayudándome —a su manera única— a comprender quiénes son, cómo perciben la realidad, cuál es la conexión entre su conciencia y la nuestra y, sobre todo, quiénes somos realmente y hacia dónde podría dirigirse la evolución de la conciencia humana.
 

Espero que compartir mi experiencia pueda contribuir, aunque sea un poco, al viaje colectivo de la humanidad hacia nuevos espacios de comprensión, un viaje en el que quizás descubramos que nunca estuvimos solos.
 

No afirmo tener todas las respuestas. Pero sigo intentando comprenderlas.

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Sobre el autor:
Yossi Ronen es autor e investigador independiente
de la conciencia y el fenómeno OVNI.

Tras una experiencia extraordinaria de contacto
cara a cara ocurrida en Los Ángeles en 1981,
comenzó una profunda exploración personal
sobre la naturaleza de la conciencia,
la percepción humana y la espiritualidad.

UNO es el resultado de décadas
de reflexión e investigación personal.

“Este es un testimonio personal de enorme importancia que ofrece valiosas perspectivas sobre el drama del contacto que se está desarrollando a nuestro alrededor…”
— Dr. Joseph Burkes, MD

 

“Uno de los libros más importantes para la humanidad… que demuestra la conexión entre el contacto OVNI y la conciencia.”
— 
Reinerio (Ray) Hernandez

        Director, Instituto de Investigación sobre la Conciencia y el Contacto (CCRI)
 

Fragmento del libro:

Capítulo uno:
Primer contacto a través de dos estados de conciencia

 

Ocurrió en la tarde de un día soleado. Mi hermano y yo regresamos a casa para descansar tras una larga jornada de trabajo. Mi hermano estaba durmiendo en su habitación y yo estaba dormitando, con la cara hacia la pared, junto a la cama. Al cabo de unos instantes, cerré los ojos y, por primera vez en mi vida, me encontré dentro de un sueño que transcurría fuera de mi cuerpo, en esa misma habitación.

En mi sueño, sabía que estaba fuera de mi cuerpo, el cual seguía durmiendo en la cama.

No tenía un cuerpo como tal, sino algo transparente y sin contornos definidos.

Me sentía feliz, estaba cerca de la cama, flotando sobre ella, y luego sentado en la mesa cercana, mirando a mi alrededor, en paz, plenamente consciente de lo que estaba sucediendo. Sonreía mientras observaba mi cuerpo dormido.

La sensación de distancia de mi cuerpo era agradable, liberadora y ligera. Veía, sentía, olía y oía todo lo que sucedía a mi alrededor sin las fronteras familiares de mi cuerpo. Mi hermano seguía durmiendo profundamente en la habitación contigua, al otro lado de la pared, respirando tranquilamente.

¡Y entonces los vi! También estaban en la habitación, no eran del todo humanos, pequeñas entidades entre el sillón y el sofá, junto al televisor. Uno de ellos estaba de pie junto a mi cuerpo dormido, observándolo.

Los miraba entretenido mientras se tambaleaban de una manera graciosa y torpe por la habitación, de un lugar a otro. Examinaban a su alrededor con curiosidad y asombro. Uno de ellos cogió un trozo de papel con mucho cuidado, como si lo viera por primera vez. Lo tocó y lo palpó, lo agarró con los dedos, escuchó el sonido del papel arrugándose y lo olió. Se parecían a niños humanos en un nuevo parque. Sentía que los conocía como si fueran amigos de mi infancia.
 

Medían poco menos de metro y medio. Sus cabezas eran un poco más grandes que las nuestras. No recuerdo cuántos dedos tenían. Creo que vi cinco en cada mano, más largos que los nuestros, suaves y flexibles. Uno de los «invitados» era regordete, con la barriga sobresaliendo por encima de sus piernas delgadas. También caminaba con más torpeza que los demás. Otro era tan delgado que se le veía el contorno de los huesos bajo la piel.
 

Los observaba con calma y felicidad. Éramos felices juntos. Uno de ellos se movía de un lado a otro de la alfombra, tambaleándose como un pato, maravillándose y riendo como un niño que da sus primeros pasos. El más solemne de los invitados se concentraba en mi cuerpo dormido sobre la cama, observándolo de cerca, fijándose en mi cabeza, que descansaba sobre la almohada. Parecía que se comunicaba con mi cuerpo, tal vez tratando de ayudarme en algo...

 

Recuerdo que al final del sueño, cuando estaba a punto de regresar a mi cuerpo, me reía con ellos, una risa sincera de comprensión, aceptación y amor mutuo. Vagamente, recordaba que esa risa que todos compartíamos tenía algún motivo, algo significativo, amoroso y agradable. Quizás nos reíamos de la confusión humana y del miedo que suelen provocar este tipo de encuentros.

Al despertar, seguía sonriendo, recordando el extraño sueño.

Me preguntaba por esa extraña extensión que mi imaginación había creado, con un sueño tan palpable, tan insólito y salvaje.

De repente, oí unos ruidos extraños que provenían del interior de la habitación en la que me encontraba, como si unos pies descalzos dieran pasos rápidos sobre la alfombra. Me froté los ojos, todavía en la cama, de cara a la pared. Oí ruidos de objetos moviéndose, papel arrugandose, susurros raros. Mi sonrisa se desvaneció y mi corazón comenzó a latir con fuerza. «¿Han entrado ladrones en nuestra casa? ¿Están tratando de no hacer ruido para que no me despierte?».

Recordé que había cerrado la puerta con llave por dentro. «Imposible. Nadie podría haber entrado».

Al darme la vuelta hacia la habitación, sentí una fuerte descarga eléctrica y empecé a temblar sin poder evitarlo. Justo enfrente de mí, a menos de medio metro, estaba uno de los visitantes de mi sueño. Me miraba fijamente.

Detrás de él había otros cuatro o cinco.

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